
El Balón Intragástrico (BIG) se presenta en la actualidad como una alternativa válida para el tratamiento de la obesidad.
El Balón Intragástrico está diseñado en todos los casos, como una ayuda temporal para conseguir una pérdida de peso en pacientes obesos. Esa es su utilidad, y es necesario que el paciente conozca con exactitud la técnica, sus indicaciones y en especial el volumen del BIG a colocar dentro de la cavidad gástrica a efectos de conseguir el efecto de “saciedad”, estando indicado para pacientes que tienen un (IMC), Índice de Masa Corporal entre 30 y 40.
¿Cómo actúa el Balón Intragástrico?
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Básicamente el BIG actúa ocupando un espacio físico dentro de la cavidad gástrica, dado que el objetivo que se persigue es que el paciente de obesidad mórbida, coma menos cantidad de alimentos y, así, de esta forma adelgace más rápidamente para conseguir uno de los efectos más importantes.
La colocación del mismo se realizará vía endoscópica, bajo sedación, sin necesidad de ingreso. El procedimiento dura aproximadamente unos 25 minutos y luego puede permanecer unas 2 horas en observación, pasado este tiempo, el paciente puede marcharse a su domicilio. En algunos casos se realiza bajo anestesia general y si lo desea, permanecer en observación 24-48hs.
No requiere de cirugía y en todos los casos se solicita el consentimiento informado antes de su colocación.
Indicaciones del Balón Intragástrico
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OBESIDAD SEVERA: tratamiento alternativo mediante la colocación de DOBLE BALÓN INTRAGÁSTRICO. El BIG también se utiliza como tratamiento pre-quirúrgico si el caso clínico lo requiere.
Seguimiento del Balón Intragástrico
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Después de la colocación del BIG, los pacientes se someten a un seguimiento médico y psicológico estricto durante todo el período para garantizar la pérdida progresiva del peso y un control médico adecuado a su evolución.
El Balón Intragástrico es una opción efectiva para la reducción de peso en obesos mórbidos y severos, siempre que se asocie a una dieta hipocalórica, a un cambio en los hábitos alimenticios y tengan una motivación personal importante.
Si la técnica no se acompaña de un programa de apoyo psicológico, de un control médico estricto, de la implantación de una dieta hipocalórica y de un régimen de vida activo, no servirá absolutamente de nada y el peso perdido se volverá a recuperar.
De esta forma, el paciente que esté barajando la posibilidad de someterse a esta técnica debe hacerse a la idea de que, una vez superados los efectos secundarios de la intervención (náuseas y vómitos principalmente, que suelen desaparecer en las primeras 48-72 horas y que se tratan con fármacos antieméticos), deberá seguir una dieta hipocalórica con una medicación gastroprotectora durante los 6-7 meses en los que lleve el BIG, además, el paciente debe acudir a controles periódicos dos veces al mes en los que los especialistas, valoran la evolución del estado de salud general del paciente.
Una vez transcurrido el tratamiento, el paciente no sólo ha bajado de peso, sino que ha aprendido nuevos hábitos alimenticios que le hacen capaz de llevar una vida sana. El aprendizaje de los nuevo hábitos de salud y nutricionales junto a la fuerza de voluntad le ayudarán a mantenerse en su nuevo peso de forma permanente.