| Sexología | Unidad de Sexología PB | Prestaciones |
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La salud sexual es la experiencia del proceso progresivo para el bienestar físico, psicológico y socio cultural relacionado con la sexualidad. |
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• Deseo sexual inhibido • Trastorno orgásmico femenino • Vaginismo • Molestias o dolor durante la relación sexual (dispareunia) • Aversión sexual (fobia sexual) • Agresiones sexuales: abuso sexual, incesto, violación • Menopausia y sexualidad • La sexualidad en el embarazo, el postparto y la lactancia • Eyaculación precoz • Disfunción eréctil • Otras disfunciones o trastornos sexuales no especificados. Información sobre el Médico Especialista - Terapeuta Se asegura un cumplimiento estricto de la normativa vigente respecto a la confidencialidad de las historias clínicas y a la privacidad de la información. El individuo será considerado en la totalidad de sus dimensiones humanas: física, psicológica y social, y la atención a la persona no se verá condicionada por circunstancias de orden social, de género, religioso ni cultural. Se ofrece una asistencia clínica basada en un trato humano, cordial y centrado en el diálogo, la participación y la mutua confianza. Se dispondrá de los mejores recursos para intentar conseguir una máxima calidad asistencial, proporcionando al paciente una información comprensible, suficiente y continuada respecto al problema que plantee. El profesional por el que será atendido dispone de la titulación de doctor en medicina y cirugía. Es especialista en psiquiatría y en otras tres especialidades médicas (todas ellas vía mir). Posee además cinco titulaciones universitarias con grado de máster (dos en sexología y tres como terapeuta cognitivo-conductual, de conducta y psicoanalítico). Amplio currículum nacional e internacional en psiquiatría y sexología. Deseo sexual inhibido Consiste en la falta de interés por el sexo en general, así como por mantener relaciones sexuales. Las personas afectadas por esta disfunción no suelen tomar la iniciativa en los encuentros sexuales y ceden generalmente a las peticiones del otro miembro de la pareja para proporcionarle gratificación y placer, pero no por apetencia propia. Esta disfunción es mucho más frecuente en la mujer que en el hombre y es uno de los principales motivos de consulta en sexología. En algunas ocasiones, el inicio del problema guarda relación con algunos acontecimientos concretos: parto, enfermedades crónicas, medicación, problemas de pareja, alteraciones hormonales o metabólicas, drogas, alcoholismo, traumas sexuales previos, estrés, fatiga, etc. También puede surgir de forma secundaria a una disfunción orgásmica. Trastorno orgásmico femenino Se trata de una ausencia o excesivo retraso en la llegada del orgasmo tras alcanzar un nivel de excitación sexual adecuado en cuanto a duración, intensidad y localización del estímulo. Es una disfunción muy frecuente en la mujer, aunque las cifras varían según los diferentes estudios. Frecuentemente se asocia a una falta de deseo sexual. Como factores predisponentes suelen encontrarse el desconocimiento de la propia anatomía y fisiología sexuales, la estimulación insuficiente y el círculo vicioso generado por la ansiedad de no conseguir llegar al orgasmo, lo cual incrementa más aún la inhibición del reflejo con el consiguiente nuevo aumento de la ansiedad. Diferentes tipos de temores, incluido el miedo al abandono o al rechazo por parte del compañero sexual, pueden ser factores involucrados. En ocasiones la causa de la disfunción puede ser orgánica: infecciones pélvicas, desgarros perineales tras el parto, consumo de alcohol o drogas, ciertos medicamentos, déficit hormonales, enfermedades neurológicas o diabetes, etc. El trastorno puede aparecer exclusivamente en circunstancias concretas, p.Ej. Durante la penetración, tratándose entonces de una anorgasmia coital, generalmente de causa psicógena. Otras veces tendrá un carácter global, en cuyo caso habría que descartar también factores orgánicos. Vaginismo Es un trastorno caracterizado por la contracción involuntaria de la musculatura que rodea el tercio inferior de la vagina y que dificulta o impide la penetración durante la relación sexual. Sus causas son generalmente de tipo psíquico y están fundamentadas en un temor al dolor durante el coito. La oclusión del orificio de entrada vaginal por el espasmo muscular hace que la introducción del pene sea dolorosa o imposible. La gravedad del problema varía ampliamente, desde mujeres a las que no es posible realizar una exploración ginecológica o no pueden colocarse un tampón hasta otras en que el espasmo muscular sólo aparece con los intentos de penetración vaginal por el pene. El vaginismo puede aparecer ya desde los primeros intentos de relación sexual o bien manifestarse tras una etapa en que ha sido posible llevar a cabo la penetración con total normalidad (p.Ej. Vaginismo tras sufrir una violación). Molestias o dolor durante la relación sexual (dispareunia) Incluída junto con el vaginisno en los “trastornos sexuales por dolor”, la dispareunia consiste en la presencia de dolor durante las relaciones sexuales. Su causa mas frecuente es la sequedad vaginal producida por un déficit de estrógenos, ocasionando una falta de lubricación que dará lugar a molestias o dolor durante la penetración. Otras causas físicas involucradas pueden ser: vulvitis, vaginitis, irritaciones genitales inespecíficas, endometriosis, quistes ováricos, miomas uterinos, restos infectados de himen, cicatrices de episiotomía, cirugía pélvica, etc. En ocasiones la dispareunia puede ser también de origen psíquico. Aversión sexual (fobia sexual) Esta disfunción se caracteriza por la presentación de sentimientos de desagrado, temor, rechazo o incluso ansiedad ante las situaciones sexuales, lo cual llega a establecer conductas de evitación o huída ante los contactos de tipo sexual. Las expectativas de un encuentro sexual generan así un temor y una ansiedad que suelen conllevar la imposibilidad de emprender la actividad sexual. Los niveles de ansiedad generados pueden ser muy distintos según la persona afectada, oscilando entre un grado leve de angustia hasta un ataque de pánico. La aversión al sexo puede no ser general sino únicamente centrarse en algún aspecto concreto de la relación sexual (besos, caricias, penetración, etc) o bien aparecer ante situaciones apenas relacionadas con el sexo. Unos factores a menudo influyentes en esta disfunción son una educación sexual rígida y restrictiva, así como traumas sexuales previos. Agresiones sexuales: abuso sexual, incesto, violación El abuso sexual consiste en una conducta sexual llevada a cabo por dos personas en la que al menos una de ellas es menor de edad y entre las que existe una situación de desigualdad (p.Ej. Edad o poder), siendo la persona de menor edad utilizada para la estimulación sexual de la otra. No existe pues una relación sexual consentida sino que se presenta una coacción. A veces el abuso sexual es cometido por los propios familiares; se trataría entonces de incesto. Las consecuencias de las agresiones sexuales sobre los mecanismos psicológicos del individuo son muy importantes ya que se pueden presentar alteraciones emocionales, comportamientos sexuales anómalos en la vida adulta y sobre todo muy frecuentemente diversos tipos de disfunciones sexuales. Eyaculación precoz La eyaculación precoz supone la emisión seminal en respuesta a una estimulación sexual mínima, anteriormente o poco tiempo después de la penetración y siempre antes de que la persona lo desee. El trastorno supone una incapacidad para controlar la eyaculación durante el tiempo necesario para que se pueda disfrutar del acto sexual, produciendo una insatisfacción en ambos miembros de la pareja. Disfunción eréctil Se define como la incapacidad parcial o absoluta para alcanzar o mantener la erección del pene, llevar a cabo una penetración adecuada y así poder realizar el coito normalmente. Esta disfunción repercute negativamente a nivel psicológico tanto en la persona que presenta el problema como en el otro miembro de la pareja. La disfunción eréctil puede tener causa psicógena (la mayoría de las veces), orgánica (p.Ej. Por diabetes, hipertensión arterial, neuropatías o fármacos, etc.) O ser de etiología mixta. |